QUEMADURAS: CÓMO PREVENIRLAS EN LOS MÁS PEQUEÑOS

In Baño, Cocina, Dormitorio, EN EL HOGAR by seguridad infantil septiembre 10th, 2017

La mayor cantidad de accidentes por quemaduras se producen por líquidos calientes en las cocinas domésticas. Los niños entre 1 y 5 años son las principales víctimas de lesiones por este tipo de accidentes, siendo éstas muchas veces causantes de incapacidad. Aquí te contamos cómo actuar en caso de producirse una quemadura. Y a continuación te contamos qué hacer para que tus hijos nunca tengan que pasar por una situación de este tipo:

Prevención de Quemaduras



Antes de ofrecerle un líquido o alimento caliente al niño, es necesario revolverlo bien y estar seguros de que la temperatura sea adecuada para el paladar del pequeño y que sea homogénea. En algunos casos cuando se calienta un alimento o líquido en el microondas, resulta que queda muy frío en una porción y muy caliente en otra. De esta manera, siempre que probemos nosotros antes lo que vamos a darle al niño, podremos prevenir una quemadura.
Parece muy evidente, pero tampoco debemos agarrar con las manos ninguna bebida o alimento calientes mientras tenemos al bebé en brazos. De esta manera, evitaremos que por la curiosidad del niño, éste quiera tomarlo también y resulte en un accidente innecesario por quemaduras.

En cuanto al momento de cocinar, es muy importante utilizar las hornallas traseras y no las que están más cerca de nosotros. Debemos ubicar los mangos de las sartenes hacia adentro y lejos del alcance de la vista y manos de los niños. Asimismo, es fundamental resguardar las perillas del horno con sus respectivos protectores infantiles (sobre todo cuando se trata de cocinas a gas).
El niño tiende a agarrarse de todo lo que tiene a su alcance y la manija del horno no es la excepción. Por esta razón, es necesario impedir que el niño se acerque a la cocina mientras se esté cocinando.
Jamás mover o trasvasar aquello que estemos preparando cuando el niño se encuentre cerca. De este modo, evitaremos todo tipo de accidentes y quemaduras con agua hirviendo o aceite.
Tampoco debemos manipular fósforos o encendedores ni ningún tipo de elemento que sirva para encender fuego mientras el niño se encuentre cerca. Lo más probable es que le llame la atención y quiera reproducirlo él también y pueda generarle un peligro y accidente.

El momento del baño suele ser muy agradable tanto para el niño como para su familia. Sin embargo, debemos llenar la bañera primero con agua fría y, luego, ir agregándole agua caliente hasta lograr una temperatura adecuada. Para estar seguros de que la temperatura es la deseada, podemos ayudarnos probándo la temperatura con nuestro codo (nuestras manos están mas “insensibles” a temperaturas altas para un bebé), o con un termómetro de baño especial para este fin.
Desde pequeños, siempre nos han enseñado que la combinación entre electricidad y agua puede resultar muy peligrosa y, efectivamente, lo es. Por esta razón, no debemos nunca utilizar ni manipular pequeños electrodomésticos (como secadores y planchitas de pelo) cerca de bañeras, lavaderos, piletas ni tampoco cuando tengamos las manos mojadas o el piso no se encuentre totalmente seco. Es fundamental no permitir tampoco que los niños jueguen con estos elementos ni aún estando desenchufados.
Ante la llegada de un bebé a la casa, es pertinente realizar una revisión completa de toda la instalación eléctrica del hogar y cerciorarse del buen funcionamiento de los aparatos eléctricos. Para este fin, se debe contratar un profesional que nos dé la seguridad de que todo se encuentra en orden y así, evitar accidentes futuros que se pudieran haber previsto.
Nada más peligroso y tentador para los niños que los enchufes. Debemos, sin falta, taparlos con sus respectivas protecciones infantiles para enchufes y, así, evitaremos que los bebés y niños introduzcan sus pequeños dedos y que sufran una descarga eléctrica. Además, tenemos que tapar los cables que se encuentren accesibles al niño o cualquier tipo de toma eléctrica con sus respectivos protectores infantiles.

Las chimeneas y estufas de leña pueden ser muy atractivas para los bebés y es probable que quieran acercarse para ver de qué se trata. Por esta razón, es sumamente importante proteger todos estos espacios con barreras y protecciones adecuadas de modo que el niño no pueda acceder de ninguna manera. Así evitaremos que el niño sufra quemaduras y/o la provocación de un incendio.
De igual modo, es necesario utilizar las protecciones particulares y barreras para proteger al niño de radiadores, estufas o lámparas que sean fuentes de calor. La piel del bebé es muy delicada y no sabe distinguir cuando algo puede producirle una lesión o una quemadura y lo que quizás para el adulto no resulta tan doloroso, para el niño sí lo será. Es necesario también no dejar ropa secándose sobre las estufas
Estar al aire libre es muy beneficioso y placentero para el niño y para toda su familia. Sin embargo, es necesario cuidar mucho al bebé de la radiación solar y utilizar, en todo momento, protectores solares y cremas adecuadas para este fin. Además, siempre ponerle un gorro o visera y mantenerlo en la sombra.

Fuentes consultadas:

  • Quemaduras pediátricas: retrospección para prevenir – Revista de Posgrado de la VIa Cátedra de Medicina – N° 143 – Marzo 2005 –  http://med.unne.edu.ar/revista/revista143/1_143.pdf
  • Manual de Primeros Auxilios y Prevención de Lesiones – Ministerio de Salud de la Nación Argentina – Dirección General de Emergencias Sanitarias – 2016

 


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